Una mano agarrada a la mía. Cientos de miradas atentas, y el cielo negro, hoy no hay estrellas. Hay una cama vacía, un Agosto nuevo y la mera espectativa de ponerme a caminar. No tengo un billete de tren, no tengo una factura. No tengo un recibo de la compra de ningún futuro. Estoy yo. Y todos vosotros. Están sus besos, están sus ojos, están sus manos junto a las mías.
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